Exdirectores de Senama: «Chile no puede seguir pensándose a sí mismo sin sus personas mayores»
Publicado abril 16, 2026
Autor Conecta Mayor
Tres antiguos mandos de la institución hicieron un llamado para velar por las personas mayores y garantizar sus derechos de cara a los próximos años, con un acrecentado envejecimiento de la población. Solicitaron al Estado una mirada integral sobre el tema y establecer por ley un Programa de Mejoramiento de la Gestión en Envejecimiento y Vejez.
Paula Forttes, Rosa Kornfeld y Octavio Vergara, tres exdirectores del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), aseguraron que el acelerado envejecimiento en Chile no es un problema demográfico sino un asunto político, al que no basta con asignarle solo un servicio. En una columna publicada por El Mostrador, afirmaron que en torno a las personas mayores «hoy, el Estado chileno no está a la altura».
«Mientras la sociedad cambia aceleradamente, el Estado sigue funcionando como si nada hubiera pasado, tratando el envejecimiento como un asunto marginal, encapsulado en una institucionalidad específica», escribieron.
Sus argumentos apuntan a que cada ministerio, servicio y política pública debe pensar en cómo impacta a las personas mayores. «Salud ve enfermedades, Pensiones ve gasto, Vivienda ve déficit, Desarrollo Social ve vulnerabilidad. Cada sector administra su problema y cumple su indicador, pero nadie asume el conjunto. Nadie está mirando el envejecimiento como lo que es: la nueva estructura de la sociedad».
«El resultado es evidente: políticas que llegan tarde, servicios descoordinados y una experiencia cotidiana de vejez marcada por la soledad, la irrelevancia y la pérdida de sentido», agregaron.
En ese sentido, pusieron como ejemplo el problema de la desigualdad de género, del que hace algunos años Chile se hizo cargo al considerarlo como un desafío en todos los servicios públicos.
Cinco propuestas para integrar a las personas mayores en Chile
Los exdirectores de Senama sostuvieron que «hay que formar a los equipos públicos para erradicar el edadismo que aún opera silenciosamente en el corazón del Estado». Por lo tanto, propusieron cinco medidas concretas:
- Establecer por ley un Programa de Mejoramiento de la Gestión en Envejecimiento y Vejez «de carácter obligatorio para todos los servicios públicos».
- Incorporar el enfoque de envejecimiento en la formulación presupuestaria, como un criterio transversal.
- Un Sistema Nacional de Indicadores de Envejecimiento y Vejez, que mida cobertura de servicios, calidad de vida, participación, autonomía y sentido.
- Un Plan Nacional de Formación Funcionaria en Envejecimiento y no discriminación por edad.
- Territorializar el envejecimiento «como eje estructural de la acción pública, reconociendo que la vejez no se vive en el nivel central del Estado, sino en el barrio».
«En el fondo, lo que está en juego es cómo entendemos el valor de la vida en sus últimas etapas (…) Chile no puede seguir pensándose a sí mismo sin sus personas mayores, no como beneficiarios ni como carga, sino como capital social, experiencia acumulada y posibilidad de futuro», concluyeron.
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